El Secreto de la Casa de Cristal
(Author) Esteban DavicoCapítulo 1: La Llegada a la Mansión El día había amanecido con un cielo encapotado y un viento invernal que hacía que el aire estuviera impregnado de un frío que calaba los huesos. La mansión se alzaba majestuosa en la distancia, una estructura imponente que se alzaba entre los árboles y se perdía en la niebla que se cernía sobre el paisaje. Era un lugar impresionante, pero también un tanto inquietante. Era la primera vez que Emily se aventuraba en esa parte del país, y mientras el taxi se adentraba cada vez más en el camino sinuoso que conducía a la mansión, sintió una mezcla de emoción y ansiedad. Había recibido una carta semanas atrás, una carta que la había dejado estupefacta y confundida. La carta no llevaba remitente, solo su nombre escrito a mano con una caligrafía elegante. En su interior, había una invitación a la mansión, acompañada de una breve nota que decía: "Tu presencia es requerida en la Mansión Van Der Lahar. Ven al atardecer del 6 de enero. Trae esta carta contigo. Hay un misterio que solo tú puedes resolver". Emily, una joven periodista con una inclinación natural hacia la resolución de misterios, había investigado en línea y descubrió que la Mansión Van Der Lahar era conocida por su historia intrigante y su fama de estar embrujada. Muchos hablaban de luces parpadeantes en las ventanas durante la noche y susurros misteriosos que se oían en los pasillos. A pesar de su escepticismo, Emily no pudo resistirse a la llamada del misterio. Después de todo, esta invitación era un regalo inesperado para su sede de aventuras.El taxi se detuvo finalmente frente a las grandes puertas de hierro forjado que custodiaban la entrada a la mansión. Emily pagó al conductor y salió del vehículo, sintiendo un escalofrío recorrer su espalda cuando las puertas se cerraron con un sonido ominoso detrás de ella. Miró hacia arriba, admirando la fachada de la mansión, que parecía aún más imponente de cerca. Las ventanas estaban cubiertas por cortinas pesadas y las paredes de piedra gris estaban cubiertas de enredaderas que parecían haber crecido sin control. Con la carta en la mano, Emily se acercó a la puerta principal y tocó el timbre con nerviosismo. Después de unos momentos que le parecieron eternos, la puerta se abrió lentamente, revelando a un hombre mayor con cabello canoso y un aire de solemnidad. "Señorita Emily, bienvenida a la Mansión Van Der Lahar", dijo el hombre con una sonrisa amable, aunque sus ojos mostraban un rastro de preocupación. Emily se acercó y le entregó la carta. El hombre la examinó brevemente antes de abrirla y leer su contenido. Después de un momento de silencio, miró a Emily y dijo: "Sígame, por favor". Emily siguió al hombre a través de un impresionante salón con suelos de mármol y paredes decoradas con retratos antiguos. Cada paso resonaba en el silencio opresivo de la mansión. Se preguntó quién podría haberla invitada y por qué. La respuesta a esas preguntas la impulsaba a avanzar.